|
La
Nueva Reforma
La Iglesia En Casas carta de noticias
Carta Numero
Seis:
Estimados
Hermanos En Cristo:
Esta
será la primera de una serie de cartas como respuesta a muchas
personas que me han escrito preguntando, ¿cómo puedo empezar una
iglesia en casa? Espero que estas ideas sean alentadoras, no solamente a los lideres, sino para todos los que estén atraídos a este
movimiento.
Aunque
el movimiento de iglesias en casas todavía está en su infancia,
hay suficientes ejemplos para observar, y hay algunas tendencias
aparentes. La más obvia es; aunque las nuevas iglesias empiezan
con
mucha energía y emoción, para muchos la esperanza de una nueva y
mejor experiencia cristiana no se materializa. Por numerosas razones,
poco a poco las reuniones se hacen menos dinámicas (aun aburridas)
y
el entusiasmo original rápidamente disminuye.
Para
desenredar este enigma, empezaremos primero con algunos
fundamentos esenciales del liderazgo; el primero de estos es:
La
Motivación.
¿Porque
quiero empezar una iglesia en casa?
En
lo contrario a la sabiduría humana, la Biblia ilustra claramente que
a
Dios le interesan más las razones que nos motivan, que las cosas que
hacemos. Aunque podemos decir que la motivación es todo.
¿Realmente
que creo yo? ¿Pienso que Dios está más impresionado por
las cosas que hago, o por las razones que me motivan?
Mantenerme
alineado a los propósitos de Dios requiere que tenga los
motivos del corazón correctos, y que los mantenga así. Esto tiene que
ser un proceso de auto reexaminación bajo la luz de la presencia
de
Dios. El propósito de Dios es redención, y más que nada esta se trata
con el desarrollo de mi carácter reflejado por mis motivos.
“Ante
ti has puesto nuestras iniquidades;
a la luz de tu presencia, nuestros
pecados secretos.”
Salmo 90:8
“Purifícame
con hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que
la nieve.
Anúnciame gozo y alegría;
infunde gozo en estos huesos que has
quebrantado.
Aparta tu rostro de mis pecados
y borra toda mi maldad.”
“Crea en mí, OH Dios, un corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me alejes de tu presencia
ni me quites tu santo Espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación;
que un espíritu obediente me
sostenga.
Así enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se volverán a ti.”
Salmo
51:7-13
Esta
es una nota reciente de una de nuestras lectoras:
“En mi casa he iniciado un pequeño grupo (de mujeres principalmente),
pero he temido que lo que me guía es mi carne, aunque todo lo
hacemos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, pido ayuda y sus
oraciones. Gracias.”
Que refrescante es la honestidad. Por eso, yo digo que ésta persona
esta bien adelantada en la escuela del liderazgo de Dios.
Si
no estoy consciente de las trampas de mis motivos, probablemente estaría
sujeto a ellos, y los anhelos ministeriales que tengo se me escaparan.
Por supuesto que Dios es lleno de gracia y fiel para rescatarme de mis
torpezas, pero primero tengo que reconocer mi necesidad.
Si
me gusta o no, mi motivación personal se manifestara en todo aspecto de
la iglesia que intento prender. Vamos a ver algunos motivos mal guiados
y los efectos que pueden producir.
Orgullo:
Talvez mis dones y talentos nunca fueron apreciados dentro de la iglesia
tradicional, nunca me pidieron ser parte del liderazgo, me sentí
ignorado. Ahora es mi oportunidad para probar mi valor, voy a empezar mi
propia iglesia.
¿Estoy gozando de orgullo acerca de mi nueva aventura?
¿Estoy determinado a probar que ellos están equivocados, y yo he
encontrado lo mejor?
Efecto:
Por mi necesidad de controlar a otros para lograr mis metas personales
voy a reproducir una estructura de autoridad de arriba hacia abajo, tal
como la iglesia que deje atrás.
Espíritu
lastimado:
Aunque
Dios me ha llamado a este ministerio, todavía estoy enojado y amargado
por mi experiencia en la iglesia tradicional.
¿Estoy
todavía criticando mi iglesia anterior?
Hace
unos años asistí a una conferencia de iglesias en casas en Dallas
Texas, cuando el orador preguntó a los trescientos asistentes si
algunos se sentían lastimados por su experiencia en la iglesia
tradicional. La respuesta fue unánime, Casi todos levantaron la mano,
incluido yo. Parece que esto es una experiencia muy común, y si vamos
adelante sin arreglar este asunto, una gran distorsión puede suceder en
la nueva iglesia. En lo personal me costó unos años para reconocer el
problema y después encontrar la sanidad.
Efecto:
Un
espíritu lastimado puede causar división en el cuerpo de cristo. Este
espíritu a menudo atrae otros que tienen el mismo sentimiento,
aparentemente a la miseria le gusta la compañía. Cuando un grupo
empieza a compadecerse así, puede ser muy difícil detenerlo.
División;
no son ellos y nosotros, es solamente nosotros
Adicción
a la liturgia:
Cuando
salí de la iglesia tradicional empezó un tiempo de emociones mixtas
para mí. Si, me gustó mucho la libertad que encontré en la iglesia
orgánica, pero al mismo tiempo sentí que faltaba algo. Extrañaba
mucho la alabanza muy emocionante (aún casi profesional), y la idea que
una reunión podía ser completa sin un plan, o un orden me hizo sentir
incomodo. ¿Podía depender en el Espíritu Santo para guiar una reunión
completamente? Necesitaba ser desintoxicado de la necesidad de una
liturgia.
Efecto:
La
última cosa que queremos es crear una mini versión de la iglesia que
hemos dejado, y que sigue produciendo resultados tan desilusionantes.
Libertad:
¡No
tendrás ninguna agenda por mi pueblo!
Suena
mejor y más autoritario en el dialecto Reino Valera, ¿verdad? Cuando
yo tengo un plan para la vida de otras personas, no tardan mucho para
adivinar esto. Un cristiano con una agenda es tan bienvenido como una
visita de algun cobrador. Tengo que purificar mi corazón de cualquier
diseño escondido que tengo para la gente que Dios me ha mandado. No
debo de verlos por los dones que traen, ni de la manera que puedan
poblar un programa mío.
La
gente puede oler un motivo malo desde un kilómetro. El mío debe de ser
un verdadero reflejo del único motivo de Dios, El amor puro.
“Ahora
bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor,
allí hay libertad. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto
reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a
su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el
Espíritu.”
2 Cor 3:17-18
La
estrategia de las iglesias orgánicas en casas no
cambia a nadie; la gente solamente es cambiada cuando se encuentran con
Jesucristo. Es Cristo en mi en comunión con Cristo en ti, Dios
encarnado otra vez entre nosotros, esto es lo que crea la relación
corporal de Cristo, que es indispensable para la vida cristiana auténtica.
Claro
que nadie es perfecto y de vez en cuando todos sufrimos de motivos
confusos o mixtos. El punto es, si no reconozco mis imperfecciones,
probablemente (al menos por el momento) estoy cerrado a un cambio en
esta área de mi vida. En este caso no solamente soy imperfecto, sino
que imperfecto y sin esperanza. De otra manera, si puedo abrazar una
actitud más humilde y enseñable, esto me hace más disponible
a todas las mejoras que Dios quiere hacer conmigo.
Dios,
en su sabiduría infinita y gracia no requiere perfección de mí, sin
embargo creo que la búsqueda de la perfección espiritual en esta vida
es de suma importancia para mí. Como he aprendido de las escrituras:
“Ésta
es la confianza que delante de Dios tenemos por medio de Cristo. No es
que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad
viene de Dios. Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo
pacto, no el de la letra sino el del Espíritu; porque la letra mata,
pero el Espíritu da vida.” 2
Corintios 3:4-6
De
esta transformación es donde llega la fuente de mi fuerza espiritual, y
mi autoridad para inspirar y guiar a otros.
FIN
Mas articulos
Volver a casa
|